Desconectar para reconectar

El verano es una época para el disfrute. Los días se alargan y se vive más en contacto con el exterior, pero el verano ha llegado a su fin. Las vacaciones para muchxs son ya sólo un recuerdo y, a regañadientes, volvemos a la rutina. De hecho, el inicio de las clases parece dar el pistoletazo de salida a nuevas experiencias, proyectos y, probablemente, amistades. Y qué duda cabe que, aunque emocionantes, los inicios siempre van acompañados de cierta incertidumbre.

Pero antes de saltar hacia el misterio de lo desconocido, quiero hablar de lo vivido.

Mi verano empezó con un profundo cansancio físico que, a diferencia de otros años, me paró. Fue tal el frenazo que ni fuerzas tuve para despedirme, o sí lo hice fue a la francesa. Luego los días fueron pasando y, como pasa con los temas pendientes, cada vez parecía menos necesario. El caso es que, sin pretenderlo, he estado desconectada. Desconectada del mundo, de las redes sociales y de mi propia inercia. Esa que sugiero mantener a raya pero que, como dice el refrán, en casa del herrero…

Y lo que, inicialmente, fue motivo de estrés, se convirtió en un regalo para reconectar conmigo misma.

Así descubrí que había perseguido una zanahoria imposible de atrapar. Y descubrí objetos, ideas, actitudes e, incluso, personas que debía de soltar. Reparé en cuantos duros había comprado a cuatro pesetas. Y, en mis breves “contactos con el exterior”, observé a profesionales del desarrollo personal que alimentaban los miedos e inseguridades de sus clientes potenciales.

Actualmente, vivimos momentos difíciles. En la era digital hay hambre, hambre de alma,  necesidad de creer, de aferrarse a algo o a alguien. Por supuesto, todxs, en algún momento, necesitamos que nos ayuden pero, al igual, que el/la profesional comprometidx debería  acompañar sin intervenir, quien acude debería comprometerse consigo mismx y aceptar su propia responsabilidad en el proceso para el cambio. Somos nosotrxs quienes disponemos de los recursos para hacer frente a la vida.

Mi especialidad es la autoconvivencia, pues es con unx mismx con quien hemos de convivir cada minuto. Y si aún no sabes cómo, prueba a desconectar para reconectar con quién eres. También puedes contactarme, y si quieres puedo acompañarte.

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2 comentarios en “Desconectar para reconectar”

  1. Muy real la reflexion sobre lo personal y lo q nos rodea. Creo q cuanto mas enriquecemos nuestra auto convivencia , más nos podemos volcar a la convivencia con el entorno sin perder nuestra esencia. Sin mimetizarnos al punto d la despersonalización propia.

    Responder
    • Hola Mabel, gracias por tu comentario. Sí, la auto-convivencia es el principio. Todo empieza en unx mismx. Y así como tu te trates, o creas merecer ser tratadx, será como te relaciones con lxs demás, el mundo y la vida. De ahí, la importancia de tomar conciencia y empezar a practicar la autoobservación honesta para identificar lo que limita e iniciar los pasos hacia el cambio.

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